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¿La palma aceitera es realmente culpable de la deforestación en la Amazonía?

La palma aceitera no está libre de controversias. A continuación, un análisis para conocer las verdaderas causas que originan la deforestación.

¿La palma aceitera es realmente culpable de la deforestación en la Amazonía?
06 de Septiembre 2017

El Perú tiene una gran riqueza natural y la palma aceitera figura entre lo más destacado. Tal es así que 77 mil hectáreas de ese producto están sembradas en cuatro regiones: San Martín, Loreto, Ucayali y Huánuco. 

Sin embargo, la palma aceitera no está libre de controversia, ya que en los últimos tiempos han surgido voces que advierten que podría arrasar la amazonía.

A continuación veamos algunas razones que explican por qué la palma aceitera no es la gran culpable de la deforestación en la amazonía:

1. Los grandes causantes de la deforestación son otros

“En el Perú la deforestación se explica, principalmente, por la agricultura migratoria, de pequeña escala, que es pobreza, pequeños productores que desboscan para producir un año y al siguiente año desboscan otro poco porque esa tierra ya no tiene valor nutritivo para producir”, afirmó la Gerente de Sostenibilidad del Grupo Palmas, Sandra Doig.

Por su parte, el presidente de la Junta Nacional de Palma Aceitera del Perú (Junpalma Perú), Ledgard Arévalo, sostuvo que las áreas sembradas de palma aceitera únicamente representan el 2% de los 3.5 millones de hectáreas deforestadas en las regiones San Martín, Ucayali, Huánuco y Loreto.

Los cultivos agrícolas que ocupan tierras deforestadas en la Amazonía son los industriales o de exportación (38%), siendo el principal el café (25.4%) y el segundo el cacao (8.7% pero creciendo aceleradamente) y otros mucho más reducidos, según el IV Censo Nacional Agropecuario 2012 (CENAGRO).

Para el Ministerio de Agricultura, la deforestación en la Amazonía se debe a la agricultura migratoria, tala ilegal, cultivos ilícitos y minería ilegal. Es necesario precisar que la palma aceitera no califica como un cultivo migratorio, por lo tanto no se encuentra entre las principales causas de la deforestación en el Perú.

2. Tiene menos hectáreas sembradas

La palma aceitera no representa un gran riesgo medioambiental, al ser uno de los cultivos con menos hectáreas sembradas; al contrario, existe una oportunidad de aprovechar las tierras deforestadas o con cultivos poco productivos, y transformarlas en algo que propicie un modelo de desarrollo económico sostenible.

La presidenta ejecutiva de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Carmen Masías Claux, afirmó que el cultivo de palma no es depredador y destacó el trabajo de organizaciones como Junpalma, para ayudar a desplazar los cultivos ilícitos. “Junpalma es una organización responsable que ha trabajado muchos años y con mucho esfuerzo para que sus sembríos desplacen a los cultivos de hoja de coca”, afirma.

Masías Claux reveló también que el Perú erradicó más de 11,000 hectáreas de hoja de coca en lo que va del 2017 en diversos valles cocaleros. Detalló que una de las zonas donde más se erradicó el cultivo de coca en la presente temporada fue el valle del Monzón, y entre los cultivos alternativos de mayor producción están el café, el cacao, la palma aceitera, además de frutas como la piña. 

Un ejemplo claro de estas acciones para desplazar los cultivos ilícitos es lo ocurrido en la provincia de Tocache, departamento de San Martín, donde una acción concertada, liderada por Naciones Unidas, la Cooperación Alemana y el Gobierno Regional, permitió erradicar la coca ilegal y ahora los pobladores se dedican al café, el cacao y a la palma aceitera, explicó Jochen Wiese, ex asesor técnico principal del Programa de Desarrollo Alternativo de UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito).

3. Es inexacto que deje la tierra infértil

Como ya se ha explicado, la palma aceitera se cultiva en zonas deforestadas por cultivos ilegales o cultivos de bajo impacto económico (pastos degradados y cultivos de subsistencia). No en bosques primarios como muchos afirman.

La vida productiva de una planta de palma es de 30 años y, al contario de los que muchos sostienen, esta no degrada los suelos ni deja la tierra infértil. Sobre el terreno pueden sembrarse otros productos como el cacao, una vez alcanzado el tiempo de producción.

Otro aspecto positivo que merece un mayor análisis es que la palma aceitera también serviría como “secuestrador” de carbono. De acuerdo a Diego García Soria, especialista en Secuestro de Carbono del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), en dicha institución se está evaluando el tema.

Los estudios indicarían que una hectárea trabajada durante 25 años, captura 50 toneladas de carbono, la cuarta parte de lo que captura un bosque.

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